Una empresa de mala muerte hacedora de carbón vegetal viene acabando con la vegetación alta y media de los ríos Socuy, Maché y Cachirí y de las adyacencias del embalse Manuelota. Los hornos de esta empresa fantasma vienen operando con un personal donde se puede apreciar algunos niños wayuu menores de edad de un poblado vecino denominado Jassain o San Miguel de la parroquia Monseñor Marco Sergio Godoy del municipio Mara, a cinco minutos del caserío El Paraíso.
Estos empresarios inescrupulosos vienen estimulando en las poblaciones wayuu y campesina de la zona el corte de árboles madereros de manera indiscriminada que luego son adquiridos por metros cúbicos a precio de gallina flaca, sin importarles la erosión de los suelos y la sedimentación de los ríos y el embalse Manuelote, ni mucho menos el cambio climático con la merma de los bosques originarios consumidores de Dióxido de Carbono.
Los árboles negociados son transportados en trozos en dos viejos camiones sin baranda a los hornos a plena luz del día al igual que mieles de sacos de carbón en otros camiones (Camión Chevrolet 750 Placa A76-AB3A) que se desplazan frente a los puestos de la policía y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Cachirí.
Nuestro llamado es al Ministerio del Ambiente a revisar la perisología y el modus operandi de esta empresa, al igual que a la GNB a ejercer mayor control y vigilancia sobre la continua desforestación y venta de madera y de animales silvestres en esta zona de Cachirí.
Sociedad Homo et Natura
Movimiento Social que fundamenta su ideología en Garantizar y Promover la esencia de la Vida: agua, área verde por habitante, manejo adecuado de la basura, lo agroalimentario, la educación ambiental, ordenación territorial, la sustentabilidad, la dignidad de la humanidad, derechos de los pueblos indígenas y la búsqueda del mejoramiento de la Calidad de Vida. Todo por Una Mejor Venezuela .
10/7/11
8/7/11
Diálogos de fronteras y tráfico ilegal del oro
-Viene el cabo un poco apresurado, sudoroso y poniéndose firme exclama: mi comandante!. Ya detuvimos a los nuevos mineros ilegales, que llegaron hace unos días y estaban operando en la parte baja del rio, hacia el sur.
-El comandante, de manera áspera le pregunta a su subalterno: cabo Reyes, estás seguro que esos mineros “mal nacidos”, “esos saqueadores de la patria y destructores del Amazonía”, no los han reportado nadie antes? No quiero tener problemas después, con alguno de la cadena de mando, así que le agradezco que se cerciore bien antes de actuar.
-El cabo inmediatamente responde: no mi comandante, estos no son de nadie. Acabaron de llegar y les estábamos dando tiempo a que trabajaran algo antes de apresarlos. Solo pudimos decomisarles unas cuantas onzas, pero dos de sus líderes me informaron que hay más, si primero hablan con usted, mi comandante.
-Y el comandante, ahora más iracundo le grita: entonces que hace que no me los ha hecho pasar al despacho?.
La reunión duro un poco menos de 30 minutos. El comandante como buen militar, es un hombre de pocas palabras. Los detenidos, esos “destructores de la naturaleza”, se pusieron en libertad y solo se les autorizó, a trabajar “temporalmente, mientras esperaba ordenes” y bajo observación, hasta nuevo aviso. Eso sí, cada semana, los dos jefes de ese grupo de mineros tenían que venir a reportarse al Destacamento y hablar personalmente con el comandante.
El comandante García Bermejo, estaba recién nombrado en el Destacamento Fronterizo VII y traía como misión frenar la minería ilegal y proteger la naturaleza: su flora, fauna y sus ríos, tal como reza la nueva Constitución Natural, aprobada en la Republica.
Dos semanas después, de su llegada, una comitiva presidida por Alan Smith, uno de los ejecutivos principales de la Gold International, la mayor empresa de extracción, que subcontrata en la zona, se le presenta en su despacho, para ponérsele a la orden.
-El cabo Reyes, era el encargado de dar llevarle la agenda al ocupado militar. Y sin mayor preámbulo, entra al despacho y le refiere la novedad: mi comandante, el gringo Mr. Smith, está afuera y quiere darle sus saludos y bienvenida.
-El comandante ahora mas energúmeno que nunca, le grita: pero que se creerá el gringo del carajo ese, que después de dos semanas es que viene a querer conocerme?. Que falta de respeto es eso!.
-El cabo le riposta: mi comandante, Mr. Smith, informa que estaba de viaje y por eso no había podido estar a su llegada, pero aquí le envía, dos regalos, creo que son relojes una para usted y otro para su esposa. Me dijo, que eran de oro macizo y de una tal marca Rolex.
-Ahora si es verdad que el comandante explotaba de la rabia: cabo, déjeme esa vaina encima del escritorio y hágalo pasar de una vez. Ya voy arreglar las cosas inmediatamente y a dejarle bien claro a qué yo vengo al Amazonía, mi vocación de servicio no la compra nadie y la naturaleza no tiene precio, ni dueño!.
La reunión duro más de dos horas. Desde ese día el comandante García Bermejo, luce con gran orgullo, su exquisito Rolex de oro puro y un par de nuevos anillos que también le regalaron.
Por Lenin Cardozo Ambientalista venezolano.
-El comandante, de manera áspera le pregunta a su subalterno: cabo Reyes, estás seguro que esos mineros “mal nacidos”, “esos saqueadores de la patria y destructores del Amazonía”, no los han reportado nadie antes? No quiero tener problemas después, con alguno de la cadena de mando, así que le agradezco que se cerciore bien antes de actuar.
-El cabo inmediatamente responde: no mi comandante, estos no son de nadie. Acabaron de llegar y les estábamos dando tiempo a que trabajaran algo antes de apresarlos. Solo pudimos decomisarles unas cuantas onzas, pero dos de sus líderes me informaron que hay más, si primero hablan con usted, mi comandante.
-Y el comandante, ahora más iracundo le grita: entonces que hace que no me los ha hecho pasar al despacho?.
La reunión duro un poco menos de 30 minutos. El comandante como buen militar, es un hombre de pocas palabras. Los detenidos, esos “destructores de la naturaleza”, se pusieron en libertad y solo se les autorizó, a trabajar “temporalmente, mientras esperaba ordenes” y bajo observación, hasta nuevo aviso. Eso sí, cada semana, los dos jefes de ese grupo de mineros tenían que venir a reportarse al Destacamento y hablar personalmente con el comandante.
El comandante García Bermejo, estaba recién nombrado en el Destacamento Fronterizo VII y traía como misión frenar la minería ilegal y proteger la naturaleza: su flora, fauna y sus ríos, tal como reza la nueva Constitución Natural, aprobada en la Republica.
Dos semanas después, de su llegada, una comitiva presidida por Alan Smith, uno de los ejecutivos principales de la Gold International, la mayor empresa de extracción, que subcontrata en la zona, se le presenta en su despacho, para ponérsele a la orden.
-El cabo Reyes, era el encargado de dar llevarle la agenda al ocupado militar. Y sin mayor preámbulo, entra al despacho y le refiere la novedad: mi comandante, el gringo Mr. Smith, está afuera y quiere darle sus saludos y bienvenida.
-El comandante ahora mas energúmeno que nunca, le grita: pero que se creerá el gringo del carajo ese, que después de dos semanas es que viene a querer conocerme?. Que falta de respeto es eso!.
-El cabo le riposta: mi comandante, Mr. Smith, informa que estaba de viaje y por eso no había podido estar a su llegada, pero aquí le envía, dos regalos, creo que son relojes una para usted y otro para su esposa. Me dijo, que eran de oro macizo y de una tal marca Rolex.
-Ahora si es verdad que el comandante explotaba de la rabia: cabo, déjeme esa vaina encima del escritorio y hágalo pasar de una vez. Ya voy arreglar las cosas inmediatamente y a dejarle bien claro a qué yo vengo al Amazonía, mi vocación de servicio no la compra nadie y la naturaleza no tiene precio, ni dueño!.
La reunión duro más de dos horas. Desde ese día el comandante García Bermejo, luce con gran orgullo, su exquisito Rolex de oro puro y un par de nuevos anillos que también le regalaron.
Por Lenin Cardozo Ambientalista venezolano.
12/6/11
¿Quién eres tú?
¿Quién eres tú, para que te arrojes el derecho de ofender a la naturaleza?. La ultrajes, saquees y humilles. Para que mancilles la vida de todas las especies. Y decidir sobre las que viven o las que mueren. ¿Quien te dio ese poder? ¿Acaso eres alguna divinidad o un dios, que aun no lo sepamos? ¿Por que el resto de las especies tienen que aprender tu idioma, ajustarse a tus leyes, contratos, tribunales, leer tus avisos?
¿Eres realmente el dueño del aire que respiramos? ¿Es tu aire? Que no te importa enrarecerlo, llenarlo de tóxicos, hacerlo mortal. ¿De dónde sacaste eso que el agua dulce es solo tuya? ¿Cuántas miles de especies más tendrán que morir de sed, porque no pueden cruzar tus cercas, acceder a tus embalses?. ¿Quién te dijo a ti, que los ríos, mares y océanos son para usarlos de basurero?.
¿Los arboles del planeta son también de tu propiedad?. Que te da el derecho de deforestar las amazonas o los bosques boreales. ¿No puedes vivir sin leer periódicos o usar papel, para detener los 4.000 millones de árboles que esa industrias consume cada año?.
¿Quién te dio esa impunidad de matar a millones de especies marinas, cuando haces pruebas nucleares en los océanos?. ¿Le avisaste previamente, a todos esos seres vivos, que ibas a practicar tu supremacía?.
¿Por que te molestan tanto los pumas, lobos, jaguar y cocodrilos? Que los acabas solo por el placer de la caza. ¿Te gusta tanto el marfil, que eres capaz de matar a más de 70.000 elefantes al año por sus colmillos, por la sola banalidad de tener en tu casa unas piecitas de adorno?. ¿Te enloquecen las suaves pieles de las nutrias, osos, castores, focas, leopardos, visones, martas, astracanes, armiños, zorros y chinchillas, que no te importa la vida de más de 15.000.000 de estos animales, que mueren también anualmente?. ¿Realmente necesitabas tanto ese afrodisiaco, para justificar exterminar a casi toda la población de Rinocerontes y así extraer de su cuerno ese supuesto polvito que te daría vigor sexual?.
¿Y que es lo que pasa con tu boca?, ¿será que se te hace agua, al comerte los 20.000 delfines que al año pescas y torturas para luego prepararlos en Sushi? ¿O una de tus mayores alegrías es untarte de cremas embellecedoras para tus arruguitas, hechas a base de las casi 2000 ballenas que cazas en ese mismo periodo?. ¿Cuantas vidas más necesitas consumir, para tu poder vivir?
Eres lo que dicen tus acciones. Tu creída e imperial manera de vivir, no se basta a sí misma, atormentando a los de tu propia especie, también necesitas, diezmar o acabar a las otras.
Lenin Cardozo Ambientalista venezolano.
¿Eres realmente el dueño del aire que respiramos? ¿Es tu aire? Que no te importa enrarecerlo, llenarlo de tóxicos, hacerlo mortal. ¿De dónde sacaste eso que el agua dulce es solo tuya? ¿Cuántas miles de especies más tendrán que morir de sed, porque no pueden cruzar tus cercas, acceder a tus embalses?. ¿Quién te dijo a ti, que los ríos, mares y océanos son para usarlos de basurero?.
¿Los arboles del planeta son también de tu propiedad?. Que te da el derecho de deforestar las amazonas o los bosques boreales. ¿No puedes vivir sin leer periódicos o usar papel, para detener los 4.000 millones de árboles que esa industrias consume cada año?.
¿Quién te dio esa impunidad de matar a millones de especies marinas, cuando haces pruebas nucleares en los océanos?. ¿Le avisaste previamente, a todos esos seres vivos, que ibas a practicar tu supremacía?.
¿Por que te molestan tanto los pumas, lobos, jaguar y cocodrilos? Que los acabas solo por el placer de la caza. ¿Te gusta tanto el marfil, que eres capaz de matar a más de 70.000 elefantes al año por sus colmillos, por la sola banalidad de tener en tu casa unas piecitas de adorno?. ¿Te enloquecen las suaves pieles de las nutrias, osos, castores, focas, leopardos, visones, martas, astracanes, armiños, zorros y chinchillas, que no te importa la vida de más de 15.000.000 de estos animales, que mueren también anualmente?. ¿Realmente necesitabas tanto ese afrodisiaco, para justificar exterminar a casi toda la población de Rinocerontes y así extraer de su cuerno ese supuesto polvito que te daría vigor sexual?.
¿Y que es lo que pasa con tu boca?, ¿será que se te hace agua, al comerte los 20.000 delfines que al año pescas y torturas para luego prepararlos en Sushi? ¿O una de tus mayores alegrías es untarte de cremas embellecedoras para tus arruguitas, hechas a base de las casi 2000 ballenas que cazas en ese mismo periodo?. ¿Cuantas vidas más necesitas consumir, para tu poder vivir?
Eres lo que dicen tus acciones. Tu creída e imperial manera de vivir, no se basta a sí misma, atormentando a los de tu propia especie, también necesitas, diezmar o acabar a las otras.
Lenin Cardozo Ambientalista venezolano.
17 de Junio Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía
stá presente en muchas zonas del mundo, en total más de 110 países cuentan con tierras secas potencialmente amenazadas por la desertificación. Entre los continentes más afectados se encuentran: África, Asia y América Latina.
La Asamblea General de Naciones Unidas designó, en 1994, el 17 de Junio como "Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía". Este día marca el aniversario de la adopción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
Es un fenómeno global relacionado con la degradación de tierras productivas en zonas secas, principalmente a causa de una mala o excesiva utilización de ellas por parte de los seres humanos, lo que combinado con los fenómenos climáticos naturales, puede provocar daños a la naturaleza al punto que ésta se torna incapaz de sostener la vida o de regenerarse. Aunque se produce principalmente en zonas áridas o semiáridas, hoy en día, debido a la fuerte intervención del hombre, se está manifestando en distintas zonas climáticas, incluyendo las áreas boscosas húmedas y sub-húmedas que no tienen nada en común con las zonas desérticas.
La desertificación es un proceso de degradación del suelo, por efecto directo de la acción humana. Entre las principales causas que la originan se encuentran: los cambios en el clima, la sobre explotación de los recursos hídricos, la agricultura intensiva, la tala indiscriminada de bosques, el sobre pastoreo, los incendios, la ocupación del suelo para construcciones urbanísticas y la erosión, entre otras. Debido a la pérdida de vegetación, provoca que algunas zonas sean más propensas a las inundaciones. También causa un aumento del nivel de salinidad del suelo, produciendo el deterioro de la calidad del agua e incrementando la carga de sedimentos en ríos, arroyos y presas.
Esta presente en muchas zonas del mundo, en total más de 110 países cuentan con tierras secas potencialmente amenazadas por la desertificación. Entre los continentes más afectados se encuentran: África, Asia y América Latina. Venezuela, cuenta con una superficie significativa de tierras áridas, semiáridas y subhúmedas secas, abarcando aproximadamente el 45% del territorio, las cuales son altamente susceptibles al proceso de desertificación. Las zonas más afectadas incluyen a los estados Lara, Falcón, Zulia y Sucre.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que el 30% de la superficie cultivable del planeta está sufriendo desertificación entre ligera y severa, con otro 6% que sufre "desertificación extremadamente severa" y son ya tierras irrecuperables. (UNEP, Nairobi 1984). Asimismo, según las Naciones Unidas, unos 900 millones de personas están en peligro a causa de dicho proceso.
La desertificación no es un problema aislado, sino que está plenamente relacionado con los cambios climáticos, la conservación de la biodiversidad y la necesidad del manejo sustentable de los recursos naturales. Los vínculos entre estos aspectos y los factores socioeconómicos son cruciales, pues la problemática de la desertificación es un síntoma de ruptura del equilibrio entre el sistema de recursos naturales y el sistema socialista-económico que nos explota.
Finalmente, se hace indispensable crear y desarrollar un plan de acción que se fundamente en aquellas actividades relacionadas con el conjunto de factores sociales, económicos y políticos involucrados, en una buena utilización de las tierras que incluya la conservación de los recursos vivos y la preservación del recurso agua; ya que en la actualidad el problema de la desertificación y la pérdida del suelo por erosión aparece siempre entre las cinco o seis grandes amenazas ambientales (junto a la deforestación de la selva tropical, el cambio climático, los pesticidas y venenos químicos, la pérdida de biodiversidad, la contaminación del agua y del aire), trayendo consigo un efecto global y enormes consecuencias que van generando además de otros conflictos, el aumento del hambre y de la pobreza en algunas zonas del planeta.
Maria Gabriela Guillén
La Asamblea General de Naciones Unidas designó, en 1994, el 17 de Junio como "Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía". Este día marca el aniversario de la adopción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
Es un fenómeno global relacionado con la degradación de tierras productivas en zonas secas, principalmente a causa de una mala o excesiva utilización de ellas por parte de los seres humanos, lo que combinado con los fenómenos climáticos naturales, puede provocar daños a la naturaleza al punto que ésta se torna incapaz de sostener la vida o de regenerarse. Aunque se produce principalmente en zonas áridas o semiáridas, hoy en día, debido a la fuerte intervención del hombre, se está manifestando en distintas zonas climáticas, incluyendo las áreas boscosas húmedas y sub-húmedas que no tienen nada en común con las zonas desérticas.
La desertificación es un proceso de degradación del suelo, por efecto directo de la acción humana. Entre las principales causas que la originan se encuentran: los cambios en el clima, la sobre explotación de los recursos hídricos, la agricultura intensiva, la tala indiscriminada de bosques, el sobre pastoreo, los incendios, la ocupación del suelo para construcciones urbanísticas y la erosión, entre otras. Debido a la pérdida de vegetación, provoca que algunas zonas sean más propensas a las inundaciones. También causa un aumento del nivel de salinidad del suelo, produciendo el deterioro de la calidad del agua e incrementando la carga de sedimentos en ríos, arroyos y presas.
Esta presente en muchas zonas del mundo, en total más de 110 países cuentan con tierras secas potencialmente amenazadas por la desertificación. Entre los continentes más afectados se encuentran: África, Asia y América Latina. Venezuela, cuenta con una superficie significativa de tierras áridas, semiáridas y subhúmedas secas, abarcando aproximadamente el 45% del territorio, las cuales son altamente susceptibles al proceso de desertificación. Las zonas más afectadas incluyen a los estados Lara, Falcón, Zulia y Sucre.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que el 30% de la superficie cultivable del planeta está sufriendo desertificación entre ligera y severa, con otro 6% que sufre "desertificación extremadamente severa" y son ya tierras irrecuperables. (UNEP, Nairobi 1984). Asimismo, según las Naciones Unidas, unos 900 millones de personas están en peligro a causa de dicho proceso.
La desertificación no es un problema aislado, sino que está plenamente relacionado con los cambios climáticos, la conservación de la biodiversidad y la necesidad del manejo sustentable de los recursos naturales. Los vínculos entre estos aspectos y los factores socioeconómicos son cruciales, pues la problemática de la desertificación es un síntoma de ruptura del equilibrio entre el sistema de recursos naturales y el sistema socialista-económico que nos explota.
Finalmente, se hace indispensable crear y desarrollar un plan de acción que se fundamente en aquellas actividades relacionadas con el conjunto de factores sociales, económicos y políticos involucrados, en una buena utilización de las tierras que incluya la conservación de los recursos vivos y la preservación del recurso agua; ya que en la actualidad el problema de la desertificación y la pérdida del suelo por erosión aparece siempre entre las cinco o seis grandes amenazas ambientales (junto a la deforestación de la selva tropical, el cambio climático, los pesticidas y venenos químicos, la pérdida de biodiversidad, la contaminación del agua y del aire), trayendo consigo un efecto global y enormes consecuencias que van generando además de otros conflictos, el aumento del hambre y de la pobreza en algunas zonas del planeta.
Maria Gabriela Guillén
6/6/11
Día Mundial del Ambiente: ¿Algo que celebrar?
Sucumben los bosques. Mueren diariamente miles de formas de vida. Se derriten los polos. Se contamina el aire, el agua y los suelos. Sube el nivel del mar. Se eleva la temperatura promedio del planeta a niveles que amenazan la supervivencia misma de la especie humana, la misma que produce los gases que causan el calentamiento global. Se propagan enfermedades a latitudes donde antes no existían, o donde ya habían desaparecido.
La mayor parte de la población humana se encuentra sumergida en el fango de la pobreza, la ignorancia y la injusticia, del que muy pocos tienen la posibilidad de escapar. Mas de ocho millones de niños mueren anualmente de hambre o a causa de enfermedades para cuya superación bastarían solo unos centavos. Nadie, excepto sus madres, parece notarlo.
Es el Día Mundial del Ambiente. Sólo hoy, como todo los días, morirán 22.000 niños, casi todos víctimas del hambre y la pobreza, 15 cada minuto. Negros, pardos y morenos en su mayoría. Latinoamericanos, africanos, asiáticos casi todos. No hay comida, ni medicinas, ni educación, ni servicios de salud para los niños pobres del mundo, pero solo hoy se gastarán 1.400 millones de dólares en armas alrededor del planeta. Solo Estados Unidos gastará este año mas de 700.000 millones de dólares en equipamiento de guerra. Mientras que a la cooperación con los países mas pobres del planeta le asigna un monto equivalente a sólo el 3% de lo que dedica al gasto en instrumentos de guerra. Hoy, como todos los días, mil millones de personas pasarán hambre.
La naturaleza ruge en estertores de agonía, pero los humanos se hacen los sordos. Los rugidos se convierten algunas veces en huracanes, ciclones y tornados. Cada vez mas frecuentes, cada vez mas intensos. También hay rugidos en formas de lluvias torrenciales. Otras veces en forma de intensas sequías. Se desbordan ríos, arrasan viviendas, carreteras, puentes, sembradíos y vidas inocentes. Gigantescas olas se desplazan con furia desde los océanos sobre las ciudades.
Algunos dicen que son los Tsunamis, que no es culpa nuestra. Otros dicen que las crecientes olas de sequías e inundaciones son culpa de El Niño, o de La Niña. No es culpa nuestra. Pero hay también quienes advierten que estamos solo ante las primeras señales de que nuestra Madre Tierra ya no soporta el comportamiento traicionero de sus engendros humanos; que son solo sus primeras y mas leves advertencias.
Pero los humanos continúan violando y saqueando sin piedad a la naturaleza. Ávidos por materias primas, por alimentar sus industrias, por generar riquezas, por poseer armas cada vez mas poderosas, por aumentar el dominio de unos sobre otros, incrementan día a día su agresión despiadada sobre el planeta que les ha dado vida, destruyendo progresivamente su único hogar, contaminando el aire que respiran, envenenando el agua y los alimentos que consumen. Dicen ser la única especie inteligente del planeta, pero están cometiendo suicidio colectivo, lento, doloroso y progresivo, y se están llevando por delante a su madre naturaleza y a todos los otros millones de especies que han tenido la desdicha de cohabitar con ellos en el mismo lugar.
Es el Día Mundial del Ambiente. Sólo hoy, al igual que todos los días del año, los humanos se las arreglarán para inyectarle a la atmósfera mas de 100 millones de toneladas de gases tóxicos, para contaminar aún mas el aire que les da vida. Solo hoy quemarán 87 millones de barriles de petróleo, 9.000 millones de metros cúbicos de gas y 20 millones de toneladas de carbón mineral. Solo hoy consumirán 55.000 millones de kilovatios-hora de energía eléctrica. Solo hoy, al igual que todos los días del año, destruirán 30.000 hectáreas de bosques, derretirán millón y medio de toneladas de hielo polar y un millón de toneladas adicionales de hielo en los glaciares de las montañas. Solo hoy, y sólo por el consumo de energía fósil, le inyectarán a la atmósfera 82 millones de toneladas métricas de CO2.
La vida en la Tierra depende de una finísima capa de un gas llamado ozono, localizada en las porciones mas elevadas de la atmósfera. Esta capa de ozono cumple la maravillosa función de filtrar los rayos ultravioletas provenientes del Sol, radiación mortífera para la vida en el planeta. Sin embargo, los humanos se las han arreglado para elevar hasta allá millones de toneladas de potentes gases de cloruros y fluoruros que la descomponen, perforando un gigantesco agujero en la capa de ozono que en Septiembre del 2009 medía 20 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente 20 veces el tamaño de Venezuela. El agujero se encuentra, por ahora, localizado sobre la Antártida.
Ruleta climática
Según la NASA, el año 2010 fue el año mas caluroso jamás registrado. El 2011 parece ya dispuesto a superar este horrible récord. Para evitar alteraciones irreversibles al equilibrio natural del planeta, la comunidad científica internacional ha advertido que la temperatura promedio global no debe aumentar mas de dos grados centígrados (2ºC) para finales del siglo 21 por encima de la registrada a inicios del siglo 20. Los argumento son tan contundentes que este objetivo fue suscrito por todos los países del mundo en las negociaciones climáticas de Copenhagen en el 2009 y ratificado en las negociaciones de Cancún en el 2010.
Para que esto pueda ocurrir, la concentración de CO2 en la atmósfera no debe exceder las 450 partes por millón. Pero ya para finales del 2010 se encontraba en 390 ppm. Las opciones que quedan son muy limitadas, exigiendo medidas traumáticas e inmediatas para salvaguardar la vida en la tierra como la conocemos. De continuar las tendencias actuales, la temperatura promedio del planeta podría aumentar hasta 4ºC para fines de siglo. Las implicaciones podrían ser tan devastadoras como las de una guerra nuclear. El cambio climático es ciertamente una de las principales amenazas con que se enfrenta la humanidad en la actualidad.
Para alcanzar el objetivo trazado, el llamado Escenario 450, todos los países de la tierra deben contribuir, en proporción con sus respectivas responsabilidades y posibilidades.
Un país llamado Venezuela
Venezuela es un país privilegiado. Una población relativamente pequeña (30 millones) en una superficie de cerca de 1 millón de kilómetros cuadrados de tierra firme, mas otros 860.000 km2 de zona económica exclusiva en el Mar Caribe. La mitad de la superficie cubierta por exuberantes bosques, enormes riquezas minerales, acuáticas, energéticas y estratégicas. Una posición geográfica envidiable, 2.700 kilómetros de costa frente al Mar Caribe, y una topografía con una gran variedad de hábitats donde conviven millones de formas de vida. Venezuela es el octavo país mas rico en biodiversidad del planeta.
Sin embargo, durante casi un siglo ha sido expoliado por elites corruptas, sumergiendo a la mayor parte de la población en la pobreza y destruyendo buena parte del patrimonio natural. Durante décadas, la mayor parte de la población fue movilizada hacia las costas para fortalecer la economía de puertos, fomentando un modelo económico dependiente de la exportación de petróleo y la importación de todo tipo de bienes de consumo, incluyendo la mayor parte de los alimentos. Hoy, el petróleo continúa representando el 95% del valor de las exportaciones del país.
La población rural fue reducida a menos del 10% del total, mientras se improvisaron planes de desarrollo con significativos costos tanto sociales como ambientales. La hacinación de la mayor parte de la población en barriadas, la contaminación del aire de las principales ciudades tanto por el tránsito automotor como por la actividad industrial; la contaminación o destrucción de lagos, lagunas, ríos y riachuelos; la contaminación de playas y corales; la erosión de la fertilidad de los suelos; el avance de la deforestación y la creciente pérdida del patrimonio genético son algunas de las consecuencias de los modelos nacionales de desarrollo establecidos hasta la fecha.
Normalmente, los instrumentos utilizados para medir el desarrollo de un país se centran en variables económicas, como el producto interno bruto, el nivel de las reservas monetarias o la balanza de pagos, ignorando los costos sociales y ambientales involucrados. Las crecientes presiones por impulsar el desarrollo económico generan impactos tanto sobre la sociedad como sobre el ambiente. Conviene así recapacitar sobre las consecuencias sociales y ambientales más significativas asociadas a las tendencias nacionales de desarrollo en las últimas décadas.
El Lago de Maracaibo es orgullo de los venezolanos. Pero si se pudiera vaciar de agua, quedaría expuesto un espectáculo dantesco: un gigantesco plato de espaguetis, con el fondo cubierto por miles de kilómetros de tuberías petroleras, cruzando en todas direcciones, unos sobre otros, la mayor parte obsoleta y en estado de descomposición. La explotación de petróleo ha alimentado la economía venezolana durante décadas, pero también ha sido la principal fuente de contaminación del país. Es sólo en los últimos años que PDVSA ha iniciado actividades para compensar, aunque tímidamente, la gigantesca deuda ambiental que ha acumulado.
Los bosques cubren cerca de 45 millones de hectáreas, aproximadamente la mitad del territorio nacional. Pero el 80% se encuentra al sur del Orinoco. En la mitad norte del país, donde se encuentra la mayor parte de la población, los bosques remanentes cubren menos del 20% del territorio, una proporción que pone en entredicho la estabilidad ambiental y las posibilidades de establecer modelos de desarrollo efectivamente sostenibles. Adicionalmente, los bosques al norte del Orinoco se encuentran en su mayor parte severamente intervenidos y degradados. Sin embargo, el asalto contra los bosques continúa a tasas alarmantes. Según la FAO, cada año se destruyen 300.000 hectáreas, convirtiendo a Venezuela en uno de los países con las mas altas tasas de deforestación del planeta. Con los bosques desaparecen miles de formas de vida, fuentes de agua y suelos fértiles, además de contribuir a intensificar los efectos de sequías e inundaciones, y a poner en riesgo el suministro de agua y alimentos a generaciones futuras. Sólo hoy, como todos los días, destruiremos 820 hectáreas de bosques en el país, 34 hectáreas cada hora de este Día Mundial del Ambiente.
Son frecuentes, y normalmente acertadas, las críticas del presidente Chávez por el escandaloso intento de los principales países industrializados por evadir su enorme responsabilidad por la acumulación de gases del efecto invernadero en la atmósfera, su determinación a destruir el Protocolo de Kioto y su evasión a compromisos verificables para reducir sus emisiones en el futuro inmediato. Los países industrializados, con menos del 20% de la población mundial, son responsables por la acumulación en la atmósfera de mas del 70% de los gases que hoy amenazan la estabilidad climática del planeta. Han retóricamente suscrito el compromiso de evitar un aumento de temperatura mayor a 2ºC antes de finales de siglo, pero se niegan a tomar las medidas efectivas necesarias para alcanzar ese objetivo en proporción con su responsabilidad y con su capacidad tecnológica y económica. Se niegan también a cooperar efectivamente con los países menos desarrollados para evitar que continúen elevando sus correspondientes emisiones de CO2 y otros gases del efecto invernadero.
Pero no menos cierto es que Venezuela se destaca como uno de las sociedades mas contaminantes del planeta. El CO2 representa en la actualidad el 75% del total de emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones de CO2 de Venezuela por habitante superan con creces las de todos los demás países latinoamericano, así como las de países o regiones considerablemente mas industrializados, como Japón, Alemania, Francia, Rusia, China y la Unión Europea. No se aproximan mas a las de los Estados Unidos, el país mas contaminante del planeta, porque el consumo de electricidad por habitante en Venezuela, el mas alto de la región latinoamericana, proviene en su mayor parte (70%) de fuentes hidroeléctricas. Sin embargo, esta situación tiende a modificarse en el futuro inmediato, debido a la generación de una proporción cada vez mayor de electricidad de fuentes termoeléctricas. Solo hoy, Día Mundial del Ambiente, Venezuela emitirá cerca de un millón de toneladas métricas de CO2, 350 millones de toneladas durante todo el año.
El establecimiento de una política para corregir este indicador conduciría a un modelo de desarrollo significativamente mas sostenible en el tiempo. Venezuela puede y debe trazarse una estrategia para reducir la deforestación a niveles insignificantes para el año 2020. Esto reduciría las emisiones de CO2 por habitante a la mitad. Las plantas termoeléctricas que se instalen en los próximos años deberían funcionar a base de gas en lugar de gasolina o gasoil. De esta manera se reducirían las emisiones de CO2 en al menos un 40% por la producción de la misma cantidad de electricidad.
Otra de las fuentes mas importantes de CO2 es el parque automotor. El rendimiento es muy limitado, con un promedio de sólo 6 kilómetros por litro de gasolina, mientras que en la Unión Europea y Japón es aproximadamente el triple. Conviene así establecer como objetivo estratégico nacional al menos triplicar el rendimiento en los próximos 10 años, introducir motores que permitan el uso de combustible con un 85% de etanol, facilitar la introducción de automóviles híbridos, mejorar los sistemas de transporte masivo y ampliar las líneas de ferrocarril.
El suministro de agua a la creciente población venezolana depende de ríos cuyas cuencas se encuentran degradadas en menor o mayor grado. Al menos 2 millones de hectáreas requieren ser reforestadas, utilizando prioritariamente mezclas de especies nativas en la reconstrucción de bosques similares a las originalmente existentes en esos territorios. De esta manera se garantizaría el suministro de agua, se reducirían los efectos adversos de sequías e inundaciones y se extraerían aproximadamente 1.100 millones de toneladas de CO2 de la atmósfera.
Estas y otras modificaciones al proceso nacional de desarrollo solo podrán introducirse con la concientización y la participación popular. En una democracia participativa son los ciudadanos los que deben orientar las decisiones y garantizar su cumplimiento. Es allí donde radica la esperanza por una Venezuela mejor para las generaciones futuras.
Julio César Centeno
La mayor parte de la población humana se encuentra sumergida en el fango de la pobreza, la ignorancia y la injusticia, del que muy pocos tienen la posibilidad de escapar. Mas de ocho millones de niños mueren anualmente de hambre o a causa de enfermedades para cuya superación bastarían solo unos centavos. Nadie, excepto sus madres, parece notarlo.
Es el Día Mundial del Ambiente. Sólo hoy, como todo los días, morirán 22.000 niños, casi todos víctimas del hambre y la pobreza, 15 cada minuto. Negros, pardos y morenos en su mayoría. Latinoamericanos, africanos, asiáticos casi todos. No hay comida, ni medicinas, ni educación, ni servicios de salud para los niños pobres del mundo, pero solo hoy se gastarán 1.400 millones de dólares en armas alrededor del planeta. Solo Estados Unidos gastará este año mas de 700.000 millones de dólares en equipamiento de guerra. Mientras que a la cooperación con los países mas pobres del planeta le asigna un monto equivalente a sólo el 3% de lo que dedica al gasto en instrumentos de guerra. Hoy, como todos los días, mil millones de personas pasarán hambre.
La naturaleza ruge en estertores de agonía, pero los humanos se hacen los sordos. Los rugidos se convierten algunas veces en huracanes, ciclones y tornados. Cada vez mas frecuentes, cada vez mas intensos. También hay rugidos en formas de lluvias torrenciales. Otras veces en forma de intensas sequías. Se desbordan ríos, arrasan viviendas, carreteras, puentes, sembradíos y vidas inocentes. Gigantescas olas se desplazan con furia desde los océanos sobre las ciudades.
Algunos dicen que son los Tsunamis, que no es culpa nuestra. Otros dicen que las crecientes olas de sequías e inundaciones son culpa de El Niño, o de La Niña. No es culpa nuestra. Pero hay también quienes advierten que estamos solo ante las primeras señales de que nuestra Madre Tierra ya no soporta el comportamiento traicionero de sus engendros humanos; que son solo sus primeras y mas leves advertencias.
Pero los humanos continúan violando y saqueando sin piedad a la naturaleza. Ávidos por materias primas, por alimentar sus industrias, por generar riquezas, por poseer armas cada vez mas poderosas, por aumentar el dominio de unos sobre otros, incrementan día a día su agresión despiadada sobre el planeta que les ha dado vida, destruyendo progresivamente su único hogar, contaminando el aire que respiran, envenenando el agua y los alimentos que consumen. Dicen ser la única especie inteligente del planeta, pero están cometiendo suicidio colectivo, lento, doloroso y progresivo, y se están llevando por delante a su madre naturaleza y a todos los otros millones de especies que han tenido la desdicha de cohabitar con ellos en el mismo lugar.
Es el Día Mundial del Ambiente. Sólo hoy, al igual que todos los días del año, los humanos se las arreglarán para inyectarle a la atmósfera mas de 100 millones de toneladas de gases tóxicos, para contaminar aún mas el aire que les da vida. Solo hoy quemarán 87 millones de barriles de petróleo, 9.000 millones de metros cúbicos de gas y 20 millones de toneladas de carbón mineral. Solo hoy consumirán 55.000 millones de kilovatios-hora de energía eléctrica. Solo hoy, al igual que todos los días del año, destruirán 30.000 hectáreas de bosques, derretirán millón y medio de toneladas de hielo polar y un millón de toneladas adicionales de hielo en los glaciares de las montañas. Solo hoy, y sólo por el consumo de energía fósil, le inyectarán a la atmósfera 82 millones de toneladas métricas de CO2.
La vida en la Tierra depende de una finísima capa de un gas llamado ozono, localizada en las porciones mas elevadas de la atmósfera. Esta capa de ozono cumple la maravillosa función de filtrar los rayos ultravioletas provenientes del Sol, radiación mortífera para la vida en el planeta. Sin embargo, los humanos se las han arreglado para elevar hasta allá millones de toneladas de potentes gases de cloruros y fluoruros que la descomponen, perforando un gigantesco agujero en la capa de ozono que en Septiembre del 2009 medía 20 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente 20 veces el tamaño de Venezuela. El agujero se encuentra, por ahora, localizado sobre la Antártida.
Ruleta climática
Según la NASA, el año 2010 fue el año mas caluroso jamás registrado. El 2011 parece ya dispuesto a superar este horrible récord. Para evitar alteraciones irreversibles al equilibrio natural del planeta, la comunidad científica internacional ha advertido que la temperatura promedio global no debe aumentar mas de dos grados centígrados (2ºC) para finales del siglo 21 por encima de la registrada a inicios del siglo 20. Los argumento son tan contundentes que este objetivo fue suscrito por todos los países del mundo en las negociaciones climáticas de Copenhagen en el 2009 y ratificado en las negociaciones de Cancún en el 2010.
Para que esto pueda ocurrir, la concentración de CO2 en la atmósfera no debe exceder las 450 partes por millón. Pero ya para finales del 2010 se encontraba en 390 ppm. Las opciones que quedan son muy limitadas, exigiendo medidas traumáticas e inmediatas para salvaguardar la vida en la tierra como la conocemos. De continuar las tendencias actuales, la temperatura promedio del planeta podría aumentar hasta 4ºC para fines de siglo. Las implicaciones podrían ser tan devastadoras como las de una guerra nuclear. El cambio climático es ciertamente una de las principales amenazas con que se enfrenta la humanidad en la actualidad.
Para alcanzar el objetivo trazado, el llamado Escenario 450, todos los países de la tierra deben contribuir, en proporción con sus respectivas responsabilidades y posibilidades.
Un país llamado Venezuela
Venezuela es un país privilegiado. Una población relativamente pequeña (30 millones) en una superficie de cerca de 1 millón de kilómetros cuadrados de tierra firme, mas otros 860.000 km2 de zona económica exclusiva en el Mar Caribe. La mitad de la superficie cubierta por exuberantes bosques, enormes riquezas minerales, acuáticas, energéticas y estratégicas. Una posición geográfica envidiable, 2.700 kilómetros de costa frente al Mar Caribe, y una topografía con una gran variedad de hábitats donde conviven millones de formas de vida. Venezuela es el octavo país mas rico en biodiversidad del planeta.
Sin embargo, durante casi un siglo ha sido expoliado por elites corruptas, sumergiendo a la mayor parte de la población en la pobreza y destruyendo buena parte del patrimonio natural. Durante décadas, la mayor parte de la población fue movilizada hacia las costas para fortalecer la economía de puertos, fomentando un modelo económico dependiente de la exportación de petróleo y la importación de todo tipo de bienes de consumo, incluyendo la mayor parte de los alimentos. Hoy, el petróleo continúa representando el 95% del valor de las exportaciones del país.
La población rural fue reducida a menos del 10% del total, mientras se improvisaron planes de desarrollo con significativos costos tanto sociales como ambientales. La hacinación de la mayor parte de la población en barriadas, la contaminación del aire de las principales ciudades tanto por el tránsito automotor como por la actividad industrial; la contaminación o destrucción de lagos, lagunas, ríos y riachuelos; la contaminación de playas y corales; la erosión de la fertilidad de los suelos; el avance de la deforestación y la creciente pérdida del patrimonio genético son algunas de las consecuencias de los modelos nacionales de desarrollo establecidos hasta la fecha.
Normalmente, los instrumentos utilizados para medir el desarrollo de un país se centran en variables económicas, como el producto interno bruto, el nivel de las reservas monetarias o la balanza de pagos, ignorando los costos sociales y ambientales involucrados. Las crecientes presiones por impulsar el desarrollo económico generan impactos tanto sobre la sociedad como sobre el ambiente. Conviene así recapacitar sobre las consecuencias sociales y ambientales más significativas asociadas a las tendencias nacionales de desarrollo en las últimas décadas.
El Lago de Maracaibo es orgullo de los venezolanos. Pero si se pudiera vaciar de agua, quedaría expuesto un espectáculo dantesco: un gigantesco plato de espaguetis, con el fondo cubierto por miles de kilómetros de tuberías petroleras, cruzando en todas direcciones, unos sobre otros, la mayor parte obsoleta y en estado de descomposición. La explotación de petróleo ha alimentado la economía venezolana durante décadas, pero también ha sido la principal fuente de contaminación del país. Es sólo en los últimos años que PDVSA ha iniciado actividades para compensar, aunque tímidamente, la gigantesca deuda ambiental que ha acumulado.
Los bosques cubren cerca de 45 millones de hectáreas, aproximadamente la mitad del territorio nacional. Pero el 80% se encuentra al sur del Orinoco. En la mitad norte del país, donde se encuentra la mayor parte de la población, los bosques remanentes cubren menos del 20% del territorio, una proporción que pone en entredicho la estabilidad ambiental y las posibilidades de establecer modelos de desarrollo efectivamente sostenibles. Adicionalmente, los bosques al norte del Orinoco se encuentran en su mayor parte severamente intervenidos y degradados. Sin embargo, el asalto contra los bosques continúa a tasas alarmantes. Según la FAO, cada año se destruyen 300.000 hectáreas, convirtiendo a Venezuela en uno de los países con las mas altas tasas de deforestación del planeta. Con los bosques desaparecen miles de formas de vida, fuentes de agua y suelos fértiles, además de contribuir a intensificar los efectos de sequías e inundaciones, y a poner en riesgo el suministro de agua y alimentos a generaciones futuras. Sólo hoy, como todos los días, destruiremos 820 hectáreas de bosques en el país, 34 hectáreas cada hora de este Día Mundial del Ambiente.
Son frecuentes, y normalmente acertadas, las críticas del presidente Chávez por el escandaloso intento de los principales países industrializados por evadir su enorme responsabilidad por la acumulación de gases del efecto invernadero en la atmósfera, su determinación a destruir el Protocolo de Kioto y su evasión a compromisos verificables para reducir sus emisiones en el futuro inmediato. Los países industrializados, con menos del 20% de la población mundial, son responsables por la acumulación en la atmósfera de mas del 70% de los gases que hoy amenazan la estabilidad climática del planeta. Han retóricamente suscrito el compromiso de evitar un aumento de temperatura mayor a 2ºC antes de finales de siglo, pero se niegan a tomar las medidas efectivas necesarias para alcanzar ese objetivo en proporción con su responsabilidad y con su capacidad tecnológica y económica. Se niegan también a cooperar efectivamente con los países menos desarrollados para evitar que continúen elevando sus correspondientes emisiones de CO2 y otros gases del efecto invernadero.
Pero no menos cierto es que Venezuela se destaca como uno de las sociedades mas contaminantes del planeta. El CO2 representa en la actualidad el 75% del total de emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones de CO2 de Venezuela por habitante superan con creces las de todos los demás países latinoamericano, así como las de países o regiones considerablemente mas industrializados, como Japón, Alemania, Francia, Rusia, China y la Unión Europea. No se aproximan mas a las de los Estados Unidos, el país mas contaminante del planeta, porque el consumo de electricidad por habitante en Venezuela, el mas alto de la región latinoamericana, proviene en su mayor parte (70%) de fuentes hidroeléctricas. Sin embargo, esta situación tiende a modificarse en el futuro inmediato, debido a la generación de una proporción cada vez mayor de electricidad de fuentes termoeléctricas. Solo hoy, Día Mundial del Ambiente, Venezuela emitirá cerca de un millón de toneladas métricas de CO2, 350 millones de toneladas durante todo el año.
El establecimiento de una política para corregir este indicador conduciría a un modelo de desarrollo significativamente mas sostenible en el tiempo. Venezuela puede y debe trazarse una estrategia para reducir la deforestación a niveles insignificantes para el año 2020. Esto reduciría las emisiones de CO2 por habitante a la mitad. Las plantas termoeléctricas que se instalen en los próximos años deberían funcionar a base de gas en lugar de gasolina o gasoil. De esta manera se reducirían las emisiones de CO2 en al menos un 40% por la producción de la misma cantidad de electricidad.
Otra de las fuentes mas importantes de CO2 es el parque automotor. El rendimiento es muy limitado, con un promedio de sólo 6 kilómetros por litro de gasolina, mientras que en la Unión Europea y Japón es aproximadamente el triple. Conviene así establecer como objetivo estratégico nacional al menos triplicar el rendimiento en los próximos 10 años, introducir motores que permitan el uso de combustible con un 85% de etanol, facilitar la introducción de automóviles híbridos, mejorar los sistemas de transporte masivo y ampliar las líneas de ferrocarril.
El suministro de agua a la creciente población venezolana depende de ríos cuyas cuencas se encuentran degradadas en menor o mayor grado. Al menos 2 millones de hectáreas requieren ser reforestadas, utilizando prioritariamente mezclas de especies nativas en la reconstrucción de bosques similares a las originalmente existentes en esos territorios. De esta manera se garantizaría el suministro de agua, se reducirían los efectos adversos de sequías e inundaciones y se extraerían aproximadamente 1.100 millones de toneladas de CO2 de la atmósfera.
Estas y otras modificaciones al proceso nacional de desarrollo solo podrán introducirse con la concientización y la participación popular. En una democracia participativa son los ciudadanos los que deben orientar las decisiones y garantizar su cumplimiento. Es allí donde radica la esperanza por una Venezuela mejor para las generaciones futuras.
Julio César Centeno
29/5/11
Los niños, los más sensibles a la contaminación
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año mueren alrededor de 10 millones de niños, siendo el mayor número de estos decesos, consecuencia directa de exponerse a los ambientes contaminados. Entre las principales causas: el consumo de agua no potable, falta de higiene y exposición a atmosferas contaminadas, estas son las más notorias. La mayoría de estas víctimas eran niños menores de 5 años, donde el 74% de los fallecimientos fueron por diarreas, infecciones respiratorias y enfermedades cardiovasculares.
Estos impactos se acrecientan según la zona: En los países no desarrollados, la insalubridad y la contaminación ambiental son directamente proporcional a la mortalidad, la morbilidad y la discapacidad infantil, y estos indicadores, a su vez se vinculan con las enfermedades respiratorias agudas, enfermedades diarreicas, traumatismos físicos, intoxicaciones, enfermedades transmitidas por insectos e infecciones perinatales.
Así mismo, la exposición a riesgos ambientales perjudiciales para la salud de los niños, puede comenzar antes del nacimiento. El plomo en el aire, el mercurio en los alimentos, así como otras sustancias químicas, pueden tener efectos a largo plazo, a menudo irreversibles, como infertilidad, abortos espontáneos y defectos de nacimiento. La exposición de las mujeres a plaguicidas, disolventes y contaminantes orgánicos persistentes pueden afectar a la salud del feto.
Comparando toda la población afectada por ambientes contaminados, el mayor impacto lo reciben los niños, debido a que por su tamaño, aspiran más aire (y más contaminantes) que los adultos. Y por estar sus pulmones en desarrollo, sus vías respiratorias se hacen más angostas debido a la presencia de contaminantes. Así mismo, esto se agrava, porque ellos, respiran más rápido y con más profundidad cuando están activos. Lo que permite, que la contaminación ambiental llegue a las áreas más sensibles de los pulmones.
Hoy en día, 600 millones de niños menores de cinco años ocupan la atención mundial y representan la continuidad de la raza humana. Un futuro, que en principio, está en manos de sus madres, y de solo aquellas que gozan, de buena salud y están en condiciones de ofrecer un entorno sano, limpio y seguro que permita proteger el derecho a la vida de sus hijos.
Las otras instancias decisorias son las que están a nivel internacional, regional y nacional, junto con las organizaciones no gubernamentales, las comunidades y las familias, que deben aunar esfuerzos para que los principales peligros ambientales se reconozcan, se combatan y se reduzcan. Esto puede comprender una acción normativa, así como decididos esfuerzos para la promoción, prevención y participación dentro de la misma comunidad en pro de un ambiente que armonice con la vida de los niños, de las demás seres humanos y el resto de las especies.
Estos impactos se acrecientan según la zona: En los países no desarrollados, la insalubridad y la contaminación ambiental son directamente proporcional a la mortalidad, la morbilidad y la discapacidad infantil, y estos indicadores, a su vez se vinculan con las enfermedades respiratorias agudas, enfermedades diarreicas, traumatismos físicos, intoxicaciones, enfermedades transmitidas por insectos e infecciones perinatales.
Así mismo, la exposición a riesgos ambientales perjudiciales para la salud de los niños, puede comenzar antes del nacimiento. El plomo en el aire, el mercurio en los alimentos, así como otras sustancias químicas, pueden tener efectos a largo plazo, a menudo irreversibles, como infertilidad, abortos espontáneos y defectos de nacimiento. La exposición de las mujeres a plaguicidas, disolventes y contaminantes orgánicos persistentes pueden afectar a la salud del feto.
Comparando toda la población afectada por ambientes contaminados, el mayor impacto lo reciben los niños, debido a que por su tamaño, aspiran más aire (y más contaminantes) que los adultos. Y por estar sus pulmones en desarrollo, sus vías respiratorias se hacen más angostas debido a la presencia de contaminantes. Así mismo, esto se agrava, porque ellos, respiran más rápido y con más profundidad cuando están activos. Lo que permite, que la contaminación ambiental llegue a las áreas más sensibles de los pulmones.
Hoy en día, 600 millones de niños menores de cinco años ocupan la atención mundial y representan la continuidad de la raza humana. Un futuro, que en principio, está en manos de sus madres, y de solo aquellas que gozan, de buena salud y están en condiciones de ofrecer un entorno sano, limpio y seguro que permita proteger el derecho a la vida de sus hijos.
Las otras instancias decisorias son las que están a nivel internacional, regional y nacional, junto con las organizaciones no gubernamentales, las comunidades y las familias, que deben aunar esfuerzos para que los principales peligros ambientales se reconozcan, se combatan y se reduzcan. Esto puede comprender una acción normativa, así como decididos esfuerzos para la promoción, prevención y participación dentro de la misma comunidad en pro de un ambiente que armonice con la vida de los niños, de las demás seres humanos y el resto de las especies.
El impacto (negativo) de los montañistas en la vegetación Raras y pequeñas plantas que viven en las rocas sufren el impacto del montañismo
Raras y pequeñas plantas que viven en las rocas sufren el impacto del montañismo, incluso a nivel genético, según un estudio hecho en Alemania
Los escaladores de montañas están teniendo un impacto negativo en las plantas que crecen en los acantilados, aseguran un grupo de ecologistas.
En áreas donde existe una intensa actividad de montañismo, se deben poner en práctica planes de conservación de modo que algunos acantilados estén protegidos de escaladores, afirma la investigación publicada en la Revista de Ecología Aplicada del Reino Unido.
Las sierras de Jura de Suabia y Jura Francón son pequeñas cadenas montañosas en el este de Alemania y dos de las más importantes zonas de escalada del país.
Pero también estas sierras son el último reducto europeo de la Draba azoides (conocida popularmente como draba o hierba panadiza), una rara y pequeña planta de flores amarillas o blancas que crece en los acantilados de piedra caliza, donde forma rosetas como amortiguador.
Para saber cómo la escalada en la zona estaba afectando a la planta, los investigadores Frank Vogler y Reisch Christoph de la Universidad de Ratisbona, Alemania, compararon el número y la distribución de la draba en ocho acantilados que se han sido muy visitados durante los últimos 50 años, y en otros ocho acantilados "vírgenes", de similar tamaño y aspecto.
Los investigadores también evaluaron el ADN de las plantas para saber si los escaladores habían afectado a su variación genética.
Cambios genéticos
Según la Sociedad Ecológica Británica, los investigadores encontraron que en los acantilados con activa presencia de escaladores, las plantas eran más pequeñas y menos numerosas en la pared del acantilado pero más frecuentes en el pedregal, que son los fragmentos de roca quebrada en la base.
"La escalada afecta negativamente a estas plantas de manera directa. La erosión por el uso de cuerdas de escalada, repisas, así como tomas de pies y manos, obviamente lleva a una disminución en la abundancia de la especie", afirma el doctor Reisch.
Las pruebas genéticas también mostraron las huellas de los escaladores.
En los acantilados que han sido escalados existen mayores diferencias genéticas entre las plantas que viven a diferentes alturas que en los acantilados vírgenes, lo que significa que los escaladores no solo desplazan las plantas, sino que también se están moviendo sus genes por la roca.
Estos cambios genéticos podrían, a largo plazo, afectar la aptitud de las plantas para sobrevivir en un entorno al que se han ido adaptando por miles de años, asegura el estudio.
Montañistas ambientalistas
Básicamente este estudio propone que, para proteger la vegetación autóctona de los acantilados, algunos deben quedar fuera del alcance de los montañistas.
En países como el Reino Unido ya se toman medidas para minimizar el impacto de los escaladores sobre áreas protegidas.
El Consejo Británico de Montañismo (BMC, por sus siglas en inglés) explicó a BBC Mundo que ellos se aseguran de que sus miembros no ocasionen un impacto perjudicial en las áreas de escalada.
Los escaladores de montañas están teniendo un impacto negativo en las plantas que crecen en los acantilados, aseguran un grupo de ecologistas.
En áreas donde existe una intensa actividad de montañismo, se deben poner en práctica planes de conservación de modo que algunos acantilados estén protegidos de escaladores, afirma la investigación publicada en la Revista de Ecología Aplicada del Reino Unido.
Las sierras de Jura de Suabia y Jura Francón son pequeñas cadenas montañosas en el este de Alemania y dos de las más importantes zonas de escalada del país.
Pero también estas sierras son el último reducto europeo de la Draba azoides (conocida popularmente como draba o hierba panadiza), una rara y pequeña planta de flores amarillas o blancas que crece en los acantilados de piedra caliza, donde forma rosetas como amortiguador.
Para saber cómo la escalada en la zona estaba afectando a la planta, los investigadores Frank Vogler y Reisch Christoph de la Universidad de Ratisbona, Alemania, compararon el número y la distribución de la draba en ocho acantilados que se han sido muy visitados durante los últimos 50 años, y en otros ocho acantilados "vírgenes", de similar tamaño y aspecto.
Los investigadores también evaluaron el ADN de las plantas para saber si los escaladores habían afectado a su variación genética.
Cambios genéticos
Según la Sociedad Ecológica Británica, los investigadores encontraron que en los acantilados con activa presencia de escaladores, las plantas eran más pequeñas y menos numerosas en la pared del acantilado pero más frecuentes en el pedregal, que son los fragmentos de roca quebrada en la base.
"La escalada afecta negativamente a estas plantas de manera directa. La erosión por el uso de cuerdas de escalada, repisas, así como tomas de pies y manos, obviamente lleva a una disminución en la abundancia de la especie", afirma el doctor Reisch.
Las pruebas genéticas también mostraron las huellas de los escaladores.
En los acantilados que han sido escalados existen mayores diferencias genéticas entre las plantas que viven a diferentes alturas que en los acantilados vírgenes, lo que significa que los escaladores no solo desplazan las plantas, sino que también se están moviendo sus genes por la roca.
Estos cambios genéticos podrían, a largo plazo, afectar la aptitud de las plantas para sobrevivir en un entorno al que se han ido adaptando por miles de años, asegura el estudio.
Montañistas ambientalistas
Básicamente este estudio propone que, para proteger la vegetación autóctona de los acantilados, algunos deben quedar fuera del alcance de los montañistas.
En países como el Reino Unido ya se toman medidas para minimizar el impacto de los escaladores sobre áreas protegidas.
El Consejo Británico de Montañismo (BMC, por sus siglas en inglés) explicó a BBC Mundo que ellos se aseguran de que sus miembros no ocasionen un impacto perjudicial en las áreas de escalada.
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